Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.
(Hebreos 10:23)
Para mantener encendida una hoguera de leña, debes ponerle leña con frecuencia. Si dejas de echarle leña al fuego, la llama perderá poco a poco su intensidad y su calor.
La esperanza, como una llama, debe alimentarse para que se mantenga encendida. Y el combustible que mantiene firme la esperanza es la Palabra de Dios. A través de la Biblia conocemos y accedemos a las promesas del Señor, manteniéndolas encendidas en nuestro corazón.
Dios es fiel en cumplir todas sus promesas, por eso debemos vivir conforme a la Palabra de Dios. Mantenemos encendida la llama de la esperanza cuando permanecemos en las promesas del Señor a través de las Escrituras. Cuanto más creemos y buscamos a Dios, más radiante se vuelve nuestra esperanza.
¡No permitas que se apague la llama de la esperanza! El que prometió es fiel en cumplir todas las promesas. Sigue creyendo, buscando y permaneciendo en su Palabra.
3 formas de mantener la llama de la esperanza siempre encendida:
- Adquiere el buen hábito de mantener encendida tu fe leyendo la Palabra de Dios. Estar en contacto con las promesas del Señor alimenta tu esperanza.
- Comparte tu esperanza con tus hermanos en la fe. Cuando compartimos nuestra fe unos con otros, aumentamos nuestra confianza en Dios como iglesia.
- Ten comunión con Dios, él es la fuente de las promesas. Cuando aumentamos nuestra relación con Dios, aumentamos nuestra confianza en él y sus promesas.
Para orar:
Señor, tus promesas llenan mi corazón de fe y valor. Quiero mantener encendida la llama de la esperanza en ti, así que lléname con tu paz y alegría. Sé que todas tus promesas se cumplirán en mi vida. Amén.


